
sábado, 28 de julio de 2007
Bienvenid@s- Welcome- Bienvenu-e-s
Otras miradas y vivencias varias son invitadas en este peregrinar del espíritu que busca en la tradición y en el paisaje desértico y marítimo de esta ciudad-puerto de Antofagasta (Chile) los nuevos sentidos de los procesos civilizacionales que afectan nuestras vidas localizadas en el espacio y nuestros almas libertarias y vagamundos.
La tradición, como toda representación imaginada, nos dice que uno de los primeros habitantes de estas costas fue un pescador analfabeto, el Chango López. Desde la distancia del espacio-tiempo histórico le enviamos este saludo cordial y también lo integramos en esta búsqueda y construcción colectivas del sentido socio-histórico de nuestro accionar en lo global a partir de un pensar que extrae su nutriente de las raíces milenarias de lo local.
El poder, la comunicación y la cultura conformarán nuestro eje del comunicar sobre el existir,
el pasar, el ser y el transcender mediante la vivencia reflexiva y reflexionada de la multiplicidad de aconteceres que pueblan nuestro día a día.
Palabra de despedida: como Unamuno, reivindicamos ese recóndito lugar en que radica nuestra luz: En el interior del ser humano, radica la verdad; y ese interior, que siendo invisible a los ojos, sólo es accesible al espíritu que computa, cogita y ama (El Principito y Edgard Morin).
Sean ustedes, cibernautas de aquí y allende los mares, nuestros invitados de honor
LUIS H. TOLEDO VILCA
La tradición, como toda representación imaginada, nos dice que uno de los primeros habitantes de estas costas fue un pescador analfabeto, el Chango López. Desde la distancia del espacio-tiempo histórico le enviamos este saludo cordial y también lo integramos en esta búsqueda y construcción colectivas del sentido socio-histórico de nuestro accionar en lo global a partir de un pensar que extrae su nutriente de las raíces milenarias de lo local.
El poder, la comunicación y la cultura conformarán nuestro eje del comunicar sobre el existir,
el pasar, el ser y el transcender mediante la vivencia reflexiva y reflexionada de la multiplicidad de aconteceres que pueblan nuestro día a día.
Palabra de despedida: como Unamuno, reivindicamos ese recóndito lugar en que radica nuestra luz: En el interior del ser humano, radica la verdad; y ese interior, que siendo invisible a los ojos, sólo es accesible al espíritu que computa, cogita y ama (El Principito y Edgard Morin).
Sean ustedes, cibernautas de aquí y allende los mares, nuestros invitados de honor
LUIS H. TOLEDO VILCA
Suscribirse a:
Entradas (Atom)